Firme deslizante: una conducción adecuada
En invierno, las condiciones de circulación pueden degradarse muy rápidamente. Las carreteras se vuelven mojadas, frías, nevadas e incluso heladas de forma totalmente imprevisible. Por debajo de 7°C, las condiciones de adherencia de los neumáticos cambian radicalmente y es imprescindible que su estilo de conducción se adapte a estas nuevas configuraciones. Además de la conducción, el equipamiento que utiliza, en este caso los neumáticos, debe estar adaptado. Hagamos balance sobre las prácticas que se deben adoptar para la conducción en invierno.

Una carretera mojada es el doble de resbaladiza que una carretera seca, una carretera nevada es cuatro veces más resbaladiza y una carretera helada ocho veces más. Evidentemente, estas diferentes condiciones climáticas condicionan el estilo de conducción.
La primera precaución es reducir drásticamente la velocidad y mantener una marcha moderada para poder mantener el control del vehículo. En una carretera nevada, el coeficiente de adherencia se divide por cuatro. Dicho de otro modo, si la velocidad está limitada a 90 km/h, no se deberán superar los 20 km/h.
Después, hay que adoptar una conducción flexible y sin sacudidas. Se recomienda emplear la relación de la caja de cambios superior a la normal. Evite los volantazos y mantenga el pie pisando suavemente los pedales del freno y del acelerador. Si el coche se desvía, no frene; desembrague para hacer que las cuatro ruedas giren a la misma velocidad y gire el volante mirando a lo lejos el eje de la carretera.
En invierno, el equipamiento en neumáticos merece toda su atención. Circule bien “calzado” equipándose con neumáticos de invierno. Cuando la temperatura desciende por debajo de los 7°C, denominada de temperatura “transición vítrea”, la goma del neumático se endurece y pierde su capacidad de adherencia. A la inversa, el neumático de invierno tiene una goma más flexible a baja temperatura y su escultura más ranurada aporta una mayor motricidad y un mejor frenado en nieve y más adherencia en suelos fríos.
Por último, adopte una conducción responsable manteniendo una distancia de seguridad suficiente. Esté atento para anticipar los peligros localizando los pasos delicados donde los riesgos de hielo son más frecuentes. Dé prioridad a las máquinas quitanieve y a los esparcidores de sal y, preferentemente, circule por sus rodadas. Haga pausas más a menudo que cuando el tiempo es normal y, si la meteorología se vuelve demasiado amenazadora, el consejo más sabio es quedarse en casa, al calor del hogar.
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